Principios

Los principios que sustentan la evaluación en el Colegio Sebastián Elcano se relacionan con la posibilidad de realizar mediciones que permitan observar los logros de los educandos, para así tomar decisiones que permitan mejorar los procesos pedagógicos y los aprendizajes de los alumnos. Los fundamentos básicos de nuestro Reglamento de Evaluación son los siguientes:

  • La evaluación favorecerá las potencialidades individuales, respondiendo al sentido de integralidad del niño(a), comunicando con claridad y objetividad sus logros, avances, fortalezas y debilidades, y teniendo siempre presente que en esta etapa los cambios no siempre son lineales ni secuenciales.
  • El niño(a) será el protagonista de su proceso de aprendizaje, por lo tanto, la evaluación debe considerar este aspecto.
  • El niño(a) conocerá aquello que se espera que aprenda.
  • La evaluación deberá realizarse de manera constante, a través de diferentes medios.
  • Toda evaluación estará fundamentada en lo previamente planificado.
  • Los indicadores de evaluación estarán claramente definidos y deberán ser conocidos por los alumnos(as).

Todos los educadores asumimos en el colegio algún liderazgo en el área que se nos ha confiado. En ella optamos por un estilo de liderazgo democrático. Quienes ejercen autoridad en los distintos niveles, lo hacen, orientados y guiados por los siguientes fines y criterios:

a. Construir comunidad de educadores llevando adelante el empeño por construir relaciones de unidad y colaboración al interior de la comunidad escolar. La riqueza en nuestras relaciones nos aportará alegría en el trabajo y eficacia en nuestras tareas.

b. Buscamos siempre el bien de los alumnos: El colegio existe para los alumnos, para su educación. Nuestras decisiones se orientan siempre y en todo momento por la búsqueda de qué es mejor para nuestros alumnos.

c. Participación: expresa el compromiso de todos con la misión educativa del colegio, desde la responsabilidad que a cada uno le corresponde. Implica, por un lado, el hecho de hacer participar a todos en la toma de decisiones en aquellos campos que les competen y por otro, el compromiso de cada uno en la ejecución las mismas.

d. Discernimiento y reflexión: La educación es un proceso complejo y dinámico. Esto implica una actitud permanente de reflexión, consulta, investigación y capacitación. La verdad, en educación debe ser constantemente buscada. Esta búsqueda es asumida por todos: directivos, educadores, apoderados y alumnos. Tal reflexión, exige una disposición real para reconocer la verdad donde quiera que se manifieste. Es un deber de la comunidad escolar innovar en aquellas cosas que generen mejores respuestas a las necesidades educativas de los alumnos.

e. Diálogo: “Para ser inteligentes necesitamos ser muchos” (dicho francés). El acceso a la verdad experiencial de nuestros alumnos y sus familias requiere de una actitud de diálogo abierto, transparente y franco, y a la vez cortés y respetuoso. A través de él accedemos a los distintos antecedentes y motivaciones que nos dan mayor claridad para entender los hechos y situaciones que necesitamos dilucidar.

f. Responsabilidad: es la capacidad para hacerse cargo de manera eficaz de las tareas encomendadas y libremente asumidas; es también la actitud de prever y asumir las consecuencias de las decisiones adoptadas. El accionar responsable y eficaz da credibilidad a las personas y a la institución, mejora las relaciones y da efectividad en las tareas.