Objetivos

  1. Nuestra educación pretende asumir la integralidad de la persona. Por ello se hace atenta a su vasta complejidad, procurando desarrollar armónicamente todos y cada uno de sus componentes: desarrollo de habilidades motoras y cuidado de la salud; desarrollo de capacidades intelectuales, artísticas, expresivas, de liderazgo, sociales y de conocimiento de sí; formación valórica; crecimiento de la espiritualidad.
  2. En nuestra tarea educativa nos esforzamos por mantener vivas las voces de lo trascendente en el alma de nuestros alumnos. Trabajamos por mantener encendida esa llama de humanidad y de eternidad que permanece en el interior de cada uno. Por ello formamos en la religión cristiana católica, dejando a cada uno la libertad de adherir a ella. También impulsamos una formación artística creativa, hacemos una apuesta por alargar el pensamiento en la búsqueda constante de la verdad, y propiciamos ambientes y metodologías que ayuden a compartir nuestros mundos interiores.
  3. Nuestro colegio es un espacio de relación y encuentro entre alumnos, educadores y apoderados; juntos construimos comunidad. En ella pretendemos educar para la sana convivencia. Queremos hacer de nuestros alumnos personas felices y realizadas. Por eso, en colaboración con sus padres, los educamos para amar.
  4. Trabajamos por formar alumnos respetuosos de su entorno; conocedores de las leyes de la naturaleza y la convivencia humana. Buscamos con ello que puedan servirse de este conocimiento para hacer su propio aporte en el manejo del medio natural y social; que así se sientan incentivados y que manejen los conocimientos necesarios para hacer de este mundo un hogar para todas y cada una de las personas que están llamadas a la vida.
  5. Creamos estrategias para hacer a nuestros alumnos conscientes de su propia dignidad y la de los demás, para que tengan una adecuada autoestima y una creciente motivación por construir motivos para vivir. Queremos que esta conciencia los anime a respetar a los demás y a verlos como sus propios hermanos y amigos.
  6. Educamos a nuestros alumnos en un ambiente de libertad y para la libertad; aspiramos a que sus opciones estén encaminadas siempre hacia el bien, la belleza y la verdad, para sí mismos y para la humanidad de la que forman parte.
  7. En nuestra tarea educativa damos pautas generales para el aprendizaje y la forma de actuar; luego acompañamos la apropiación individual de tales aprendizajes, de modo que cada uno de nuestros alumnos/as se pueda configurar de acuerdo a su propio ser único e irrepetible.
  8. Somos conscientes de la fragilidad de nuestros alumnos; sabemos que están en proceso de maduración. Consecuentes con ello, nos apoyamos en un marco normativo que encauce su actuar, sin ahogar su libertad. Junto a sus padres los sostenemos en sus fracasos, los ayudamos a reconocer y enmendar sus errores y los orientamos para que puedan superar sus problemas.
  9. Nuestra función es EDUCAR, es decir, conducir, acompañar. Fieles a esta tarea, conducimos y acompañamos el crecimiento y maduración de nuestros alumnos: elaboramos metodologías para que desarrollen sus capacidades hasta el máximo de su potencial; acompañamos sus opciones para elijan siempre el mejor bien; los incentivamos para que se adentren en un mundo del conocimiento cuyo horizonte se ubica siempre más allá; los incentivamos a crear soluciones para problemas nuevos.
  10. Asumimos la labor de hacer a nuestros alumnos/as sensibles y atentos a la voz de su vocación. Un adecuado discernimiento, y la respuesta positiva a esta llamada son condición para un ejercicio profesional alegre y eficaz. Hacemos de la orientación una instancia transversal, presente en todos nuestros subsectores y actividades. Durante la infancia ponemos el acento en sensibilizar; en la adolescencia apoyamos la tarea de discernir, con el objeto de ayudar a elegir, una vez que la opción se encuentre madura y clara.